viernes

The end


Accediste a verme. Te veías tan linda. Mientras te esperaba te compré un chocolate, ese que te gusta. Te vi bajar las escalinatas, envuelta en la noche y hice sonar tu teléfono. Es un juego al que me resisto a renunciar, estar a metros y hablarnos por teléfono. Ya en el auto, mantuviste la distancia y hablamos de cosas banales. Yo deseaba que todos los semáforos se eternizaran en rojo para tener tiempo, para mirarte, para robarte un beso, para tocarte la mano. Empezaste con tu discurso de siempre, el que justifica tus nos, tus adioses, sobrevaloraste tu vida presente sin mí. Me dolían las manos de apretar tanto el volante, me dolían los ojos de contener las lágrimas, me dolía tragar saliva con la garganta hecha un nudo. Yo te repetía cuánto te quería, cuánto te extrañaba, que me era imposible olvidarte, que me enamoraba todo de vos, que estabas hermosa. Estas vez no me diste ninguna esperanza, me permitiste un beso apurado antes de bajarte para caminar los pasos que te separaban de tu umbral. No volviste la cabeza para mirarme, no levantaste la mano para saludarme. No notaste que las lágrimas se rebelaban y se deslizaban sin contención. Te fuiste una vez más, sin mirar atrás.

8 bajo palabra:

Cloe dijo...

Acumulamos muchos adioses en nuestras vidas.

Abrazo

Dolores Eidán dijo...

'Situaciones adiós'
Hacerlas un bollito y dejarlas atrás.

Un abrazo grande.

g. dijo...

Es horrible cuando no miran atrás (O al costado, en mi caso).
Se entiende eso.

Saludos.

Luna dijo...

Los finales parecen ser más largos y continuos que las felicidades.

Besos

Eric dijo...

Nunca estamos preparados para los finales.

Saludos

Paula Daiana dijo...

Con el tiempo uno empieza a mirar el adiós de otra forma pero solo con el tiempo!.
Pecioso texto y todo lo que pudiste transmitir!
Besos
Pau

Mi persona dijo...

Qué triste!

Astrid dijo...

Demasiado triste.. lo que transmites me resultó conmovedor.. tal vez porque me recordó una situación similar.